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Recordamos a Daniel Martina, Intendente de San Guillermo durante 12 años, quien falleciera este domingo.





Se fue Daniel Martina. La noticia todavía pega fuerte y pareciera un mal sueño. O una pesadilla difícil de digerir. De esas pesadillas que cuando uno despierta se da cuenta de que no son de la realidad. Y la vida continúa. Aquí hay pura realidad. La realidad nos ha dado un cachetazo a todos. Una trompada de frente. Nadie siquiera imaginó que el mismo SIMUSA en la ex Clínica Convivir que tantos dolores de cabeza trajo y que costó tanto para que pasara de ser una clínica privada a un Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias en el Sistema Municipal de Salud hoy lo tendría a él como paciente en estado crítico. 

Como toda persona en funciones públicas Daniel podrá tener cuestionamientos, de que faltó esto, de que aquello podría haberse hecho mejor, de otra manera, pero si hay algo que nadie podrá objetarle es que ha sido una persona que siempre le puso el cuerpo a todo. Un político que estaba en todos lados y con todos: en una cena, en un club, en una escuela, en el Centro Cultural, en una obra de teatro, una peña, un torneo de atletismo, en los Bomberos, el  Hogar de Ancianos, en Pueblo Viejo, en todos los barrios. Por más pequeño que fuera el evento Daniel Martina siempre estaba. Y no sólo estaba unos minutos o una media hora, Daniel se quedaba hasta el final, siempre. Graciela Albornoz, su compañera inseparable desde tiempos de juventud, lo seguía a sol y sombra, siempre que podía. 

Daniel Martina fue un Intendente bueno. El No parecía no estar en su vocabulario. “Dani” siempre terminaba diciendo que sí. Una ayuda económica, una mano a alguien que lo necesitara sin distinguir bolsillos ni clases sociales, un proyecto alocado, un emprendimiento, lo que sea. Daniel tenía el sí fácil. Muchos lo han criticado por esto. Pero esa manera de ser también le ha valido su popularidad y ser una persona querida por la gran mayoría. No había sanguillermino que no lo conociera por su apodo: “Dani” y que entablara con él una relación cercana a la amistad.

Es conocida la comparación que se hace entre la diferencia entre un “buen padre” y un “padre bueno”. En los políticos también podría hacerse esa comparación y marcarse esas diferencias. Pero Daniel Martina pareciera desafiar esa lógica. A pesar de su bondad logró grandes cosas para San Guillermo. Inauguró un Centro Cultural modelo a nivel regional y no sólo fue un edificio que se construyó con los años con aportes año a año para no comprometer las arcas municipales sino que mientras se daba su construcción se produjo un desarrollo cultural enorme en la ciudad. Talleres de Danzas Clásicas y Contemporáneas, Teatro, Vitrofusión, Tejido, Coro Polifónico y muchas actividades más. En San Guillermo a partir de su gestión parecieran florecer artistas en todas las esquinas. Se le dio al Parque Municipal Alfonsina Storni una explosión de actividades deportivas y de recreación a realizar al aire libre y en el SUM (Salón de Usos Múltiples), dándole un movimiento impresionante. 

Otra de sus grandes obras fue promover la urbanización de distintas áreas de nuestra ciudad. De esa manera, llevó servicios básicos a Barrio Pueblo Viejo, donde en un par de años se han hecho viviendas, se le ha dado luminosidad, una plaza y lugares de desarrollo comunitario como el Centro Cultural y hasta el CAPS (que llegó con fondos provinciales) para la atención de la Salud. La posibilidad de que la antes Comuna y luego Municipalidad adquiera terrenos propiedad de Macagno, Pagnucco y Botturi y luego los ponga a la venta a precios accesibles ha producido un desarrollo demográfico poblacional que marca un antes y un después en nuestro San Guillermo. 

La localidad se hizo tan grande que las demandas crecieron y fue una necesidad imperiosa poder ser ciudad. Daniel Martina fue gran responsable del paso de Pueblo a Ciudad. Le tocó siendo presidente comunal recibir la noticia de que San Guillermo era declarado “Ciudad”. Le tocó ganar las elecciones y convertirse en el Primer Intendente de San Guillermo. Pero no sólo eso. Le tocó que los votos de la gente elijan un Concejo Municipal con mayoría de concejales de otros signos políticos. Le tocó convivir en la adversidad. Después de dos años en la última elección pudo lograr un triunfo amplio en su lista de concejales. 

Una de sus últimas iniciativas fue la creación del Plan Estratégico San Guillermo 2030, conformado por un equipo de especialistas y con la participación de distintas comisiones para pensar, idear y trabajar en pos del futuro de San Guillermo devenido en Ciudad. El crecimiento de la ciudad sanguillermina hizo que las necesidades y las demandas aumenten, por ello la importancia de un plan consensuado para definir prioridades y saber hacia dónde ir. 

En el trabajo del Plan Estratégico surgió el problema de la Salud al confirmarse el cierre de la Clínica Privada Convivir. Después de arduas negociaciones y múltiples trámites, Daniel Martina tomó la decisión política de crear el SIMUSA (Sistema Municipal de Salud), donde la ex Clínica Convivir pasó a denominarse CEMA (Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias) en un mix entre la Salud Pública y la Salud Privada, llegando a solucionar gran parte de la problemática de la Salud en San Guillermo. Queda para un futuro que se puedan hacer internaciones y cirugías.

No es un dato menor decir que a Daniel Martina le tocó gobernar siempre con un gobierno provincial de distinto signo político. Igualmente, logró trazar lazos importantes con el gobierno socialista de Antonio Bonfatti y Miguel Lifschitz. También logró una gran relación con el Senador Felipe Michlig y logró recomponer relaciones con muchos de sus adversarios políticos. 

Otro dato a tener en cuenta es que sobre su gestión no han pesado hechos de corrupción ni desmanejos económicos. En algún momento se le cuestionó la demora en la presentación de balances y tuvo cuestionamientos por algunas compras que se realizaron sin consultar al Concejo Municipal cuando San Guillermo daba sus primeros pasos como ciudad. Más allá de ello, siempre se le ha destacado su transparencia. Hasta incluso eligió postergar algunas obras en épocas comunales para no comprometer las arcas económicas de su gestión. Hoy Martina deja una Municipalidad ordenada, sin deudas, con obras en marcha y con muchos proyectos  en ejecución.

En los últimos meses le tocaron dos hechos muy difíciles. El asesinato de su mano derecha Ariel Bravo y el cierre de la Clínica Convivir y todos los reclamos por la Salud en San Guillermo. Debió moverse primero para se investigue y luego hasta terminó yendo al velatorio del principal sospechoso de haber matado a su amigo. Un crimen y un suicidio de un preso.  Muchos interrogantes. Demasiados. En Salud logró que el SIMUSA se ponga en marcha y que la clínica se reabriera. 

Se fue Daniel Martina. El Intendente bueno. Si fue buen Intendente o no deberá decirlo la gente, que es la que tiene siempre la última palabra. 

Se fue un tipo sencillo. Alguien que no se dejó obnubilar por las luces del poder. Alguien que elegía meterse entre la gente, como uno más, yendo a misa todos los domingos o bailando con Graciela en cualquier cena, sin grandilocuencias. Se fue un tipo familiero. Alguien que a pesar de sus ocupaciones se las ingeniaba para dedicarle tiempo a sus hijos y para jugar con sus nietos. 

Se fue un hombre que marcó un camino. El camino del diálogo, de la sencillez, de la austeridad, de la honradez, de la humildad, del sacrificio, de ponerle el cuerpo a las cosas, el camino de no esconder la cara nunca, pese a duros momentos. Se fue un hombre que marcó un camino. Ahora, habrá que ver cómo se continúa caminando y avanzando.   

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